Latorrente-sanguineo-kuGB-U5013325102280HF-624x385@RC revista British Journal of Cancer (BJC) acaba de publicar los resultados del estudio clínico multicéntrico y prospectivo ONCOTHROMB (Multivariable clinical-genetic risk model for predicting venous thromboembolic events in patients with cancer) liderado por el Dr. José Manuel Soria, del IIB Sant Pau, y el Dr. Andrés Muñoz, del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, con el apoyo de la Sección de Trombosis y Cáncer de la Sociedad Española de Oncología Médica y con la colaboración de Gendiag-Ferrer inCode y LEO Pharma.

 

Este estudio se inició hace ya años, en 2015 se presentaron los datos preliminares en el congreso internacional de Trombosis y Hemostasis (ISTH), en Toronto, en el congreso Nacional de Trombosis y Hemostasis 2016, en el congreso de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) 2016 (dónde obtuvo el premio extraordinario a la mejor comunicación oral), en el Congreso Internacional de Trombosis y Mujer, en Barcelona (WHITH 2017) y en el Congreso Internacional de Trombosis y Hemostasis en Berlín 2017. Durante nuestro Foro de Oncología de 2017 se presentó en la conferencia Magistral el estudio Oncothromb.

LEO Pharma, con más de 70 años de experiencia en investigación, desarrollo y producción de heparinas de bajo peso molecular ha contribuido a mejorar la prevención y tratamiento de la trombosis. Además,  como empresa comprometida con esta patología y con los pacientes afectados, ha dado un paso más allá, focalizando sus esfuerzos en aquellas situaciones donde la trombosis se asocia con otras patologías, como el cáncer, y puede agravar aún más, si cabe, la situación y el pronóstico del paciente., Prueba de ello es la participación en el estudio Oncothromb.

Oncothromb es un estudio clínico prospectivo que ha analizado la capacidad predictiva de un test para identificar a personas con cáncer que desarrollarán un tromboembolismo venoso durante los seis primeros meses tras el diagnóstico de cáncer.

Esta publicación también es útil para resaltar una vez más el riesgo sustancial de tromboembolismo venoso (TEV) en esta población. En el estudio han participado 8 hospitales españoles y 400 pacientes con cáncer de los cuales más de 70 sufrieron una trombosis durante el estudio.

Esta nueva herramienta de diagnóstico aplica un algoritmo, a partir del análisis de cuatro variantes genéticas de los factores de la coagulación que se combina con los factores de riesgo clínicos (historia familiar de tromboembolismo venoso, tipo de tumor, estadio, y el índice de masa corporal) de cada paciente con un diagnóstico de cáncer.  Es importante destacar que este estudio es pionero en el mundo en la aplicación de la genética en la medición del riesgo de trombosis en cáncer. El resultado del test (algoritmo) permite identificar a los pacientes con un nivel de riesgo alto, moderado o bajo.

Según el Dr. Andrés Muñoz, coinvestigador principal del estudio y coordinador de la Sección de Trombosis y Cáncer de la SEOM y oncólogo médico del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, “es sumamente importante mejorar las actuales herramientas diagnósticas para identificar con precisión a los pacientes con alto riesgo trombótico, y así poder administrar anticoagulantes únicamente a pacientes con una relación riesgo-beneficio favorable. Esperamos que los resultados de nuestro proyecto contribuyan a personalizar la toma de decisiones relativas a la tromboprofilaxis, y en definitiva, a reducir las elevadas tasas de morbimortalidad relacionadas on la trombosis en pacientes oncológicos”.

El Dr. José Manuel Soria responsable de la Unitat de Genómica de les Malalties Complexes de l’IIB Sant Pau y coinvestigador principal del estudio destaca: “el objetivo principal de nuestro estudio es proporcionar a los profesionales de la salud herramientas eficientes para el diagnóstico y la prevención de la enfermedad tromboembolia en pacientes con cáncer. Nuestro enfoque es innovador ya que utilizamos una estrategia basada en la integración de datos clínicos y genéticos para desarrollar un herramienta de Medicina Personalizada

Uno de los resultados más significativos del estudio es que los pacientes con cáncer que sufren un tromboembolismo venoso (TEV) tienen mayor mortalidad, ya que en los datos de este trabajo se observó que entre los fallecidos un 31% presentaba trombosis frente a un 11% sin ella. Por tanto, estos pacientes tuvieron peor pronóstico y padecieron una mortalidad superior.

Estos datos son relevantes ya que, según datos aportados por la European Society of Medical Oncology (ESMO), la mayoría de oncólogos subestiman la prevalencia del TEV y su impacto negativo en sus pacientes.

 

Diagnóstico precoz y vigilancia durante los 6 primeros meses

El estudio revela que el periodo de mayor riesgo de sufrir un TEV asociado al cáncer son los 6 meses tras el diagnóstico. Diversos estudios retrospectivos de pacientes con cáncer avanzado o metastásico observaron una incidencia de TEV elevada que osciló entre 23-35% de los casos dependiendo del tipo de tumor. Los investigadores señalan que desde el punto de vista clínico, el TEV en un paciente con cáncer tiene un impacto muy negativo sobre la supervivencia y calidad de vida. Por ello, se recomienda realizar el test en un estadio inicial de la enfermedad.

Con la nueva herramienta que proporciona este estudio se estima que se puede reducir entre un 50 y un 70% los casos de trombosis al poder aplicar tratamientos preventivos que evitarán su aparición y por tanto se conseguirá mejorar las complicaciones y la calidad de vida de los pacientes. Por supuesto, las pruebas genéticas no están tan disponibles como las escalas clínicas de riesgo, pero es claramente más precisa. Hay que señalar que esta complicación es más propia de  una serie de cánceres: pulmón, páncreas, estómago, riñón, ovárico, colorrectal y tumor cerebral.