Jara tenía 8 años cuando tuvo su primer brote de psoriasis. Años más tarde, pese a ser buena estudiante, tuvo que cambiarse de colegio porque sus mejores amigas empezaron a rechazarla por su enfermedad de la piel. Llegó un punto en el que sus compañeras se apartaban de ella porque “eso puede ser contagioso”. Con el cambio de colegio, Jara acabó repitiendo curso.

La psoriasis, además de afectar a la piel tiene un impacto muy negativo en la calidad de vida de las personas. El hecho de que sea una enfermedad visible y que muchas personas desconozcan de qué se trata hace que aquellos que la padecen sientan inseguridad, falta de confianza e incluso temor a relacionarse con otras personas. Falsas creencias como que es una enfermedad contagiosa hacen que se trate a los pacientes con escepticismo y hasta rechazo.

La madre de Jara, Susana, ha acompañado siempre a su hija en los momentos más duros de la enfermedad. “Cuando son edades tan tempranas la enfermedad acaba afectando muchísimo” explica Susana. También cuenta cómo en alguna ocasión se había encontrado a Jara envuelta en vendas para salir a la calle para que no viesen sus brotes de psoriasis.  Ha habido episodios peores, “bullying brutal e incluso un intento de suicidio” cuenta Susana.

Sin embargo, Jara ha sabido hacer frente a la enfermedad y a las dificultades que ésta le ha causado. “Siempre he contado con el apoyo de mi madre y esto es lo que me ha ayudado a seguir adelante” explica Jara. Siente que ha madurado psicológicamente y que sabe afrontar la enfermedad. Para ella, lo más duro es “lo que pueden llegar a pensar”. Su madre asegura que las asociaciones de pacientes han ayudado a Jara a “hacerse fuerte y poder hablar de lo que le pasa.

Jara y su madre participaron en el Día del Paciente que celebramos el pasado 26 de octubre. Allí tuvieron la oportunidad de dar a conocer sus experiencias junto a otros pacientes y asociaciones como Psoriasis en Red. En este vídeo podrás conocer su historia relatada por ellas mismas.