Psoriasis y Estrés

Cómo afecta el estrés a la piel

La piel y el sistema nervioso están estrechamente ligados, la piel es a menudo el espejo de nuestro estado de ánimo mental y emocional. Las emociones se manifiestan a través de la piel, palidecemos, nos ruborizamos, sudamos… El estrés psicológico hace que el cuerpo libere unas sustancias químicas conocidas como neurotransmisores. Estos afectan a varios órganos del cuerpo, incluida la piel, y provocan reacciones en cascada por las que:

  • la barrera de la piel se vuelve menos impermeable, con una ligera aceleración del ritmo de renovación cutánea.
  • la piel es propensa a inflamarse.
  • se debilita el sistema inmunológico, provocando que no responda a procesos inflamatorios.

El estrés puede provocar la psoriasis

El estrés no puede por sí solo provocar la psoriasis, puesto que la psoriasis es una enfermedad multifactorial en la que están implicados factores genéticos, medioambientales e inmunológicos.
No obstante, en muchos casos la psoriasis aparece después de un acontecimiento estresante. Las formas extremas de estrés, como las causadas por un accidente de tráfico o un fallecimiento, o formas más leves y prolongadas, como una situación familiar problemática, un divorcio o conflictos en el lugar de trabajo, pueden causar la psoriasis y aumentar el riesgo de recaídas. Además, la propia enfermedad causa estrés, puesto que la piel juega un papel importante en la comunicación interpersonal. Las lesiones visibles, especialmente en las manos y la cara, pueden dañar la autoestima y conducir a ansiedad e incluso a depresión. Se crea con ello un círculo vicioso, puesto que este estrés puede a su vez provocar brotes.