Elisabeth Ferrer y Carles Grau tienen algo en común: ambos padecen psoriasis. Carlos convive con la enfermedad desde hace 13 años y a Elisabeth se la diagnosticaron cuando tenía 14. Los dos mantuvieron una conversación en la que compartieron sus vivencias con la enfermedad, cómo afrontaron el diagnóstico y los tratamientos que han seguido.

Cuando le diagnosticaron la psoriasis a Carlos se sintió “perplejo; creía que lo que tenía eran verrugas. Pensé que sería algo sin ninguna importancia”. En el caso de Elisabeth, pasó un tiempo hasta que se dio cuenta de que le sucedía algo. Los constantes picores y la aparición de escamas en el pelo hicieron que consultase a su madre, quien a su vez se lo comentó a médicos. La explicación de aquellos síntomas era un brote de psoriasis en el cuero cabelludo de Elisabeth.